Evangelio del día 14 de Febrero de 2025.

Lucas 10, 1-9
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.
No andéis cambiando de casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, en ella y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”».
Hoy nos fijamos en dos frases:
“Paz a esta casa.”
“El reino de Dios ha llegado a vosotros”
En nuestras vigilias respiramos la paz del Señor, son momentos de tranquilidad, de sosiego; se respira esa paz que da el silencio en su presencia. Es la paz que tenemos que respirar en nuestras familias, en nuestros trabajos y en nuestras relaciones diarias.
La segunda frase no puede ser más clara “El reino de Dios ha llegado a vosotros”, somos elegidos por Jesús para este tiempo concreto y poco hay que reflexionar. En sus palabras está contenido todo lo que tenemos que hacer: ir de dos en dos, olvidarnos de la alforja del materialismo, del tener y poseer, del poder injusto, del ego y el orgullo, de todo aquello que nos ata a lo terreno.
Él nos envía a anunciar la buena noticia, el reino de Dios está aquí y ahora, y aunque sabe que estamos ante fuerzas poderosas anticristianas, nos manda delante de Él para que le anunciemos y donde quiera que vayamos deseemos la paz. Pero no debemos de temer porque nos envía como dice el evangelio delante a los lugares donde piensa ir Él.
Pidámosle en nuestras vigilias que envíe muchos adoradores nocturnos, para que pueda recoger mieses abundantes.
Adorado sea el Santísimo Sacramento.
Sea por siempre Bendito y Adorado.
“los envió de dos en dos” FVR.
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