17 de Marzo de 2025. Una frase del Evangelio de cada día. “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”

Evangelio del día 17 de Marzo de 2025.

Lucas 6, 36-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros»

Hoy nos fijamos en la frase:

            Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”

 Este breve evangelio, necesita más meditación que explicación.

¿Qué podemos decir nosotros ante estas palabras tan claras?

Poca cosa, solamente que lo importante es poner en práctica lo que nos dice aquí Jesús.

Si estamos convencidos que Dios es misericordioso, y lo es, no podemos sino ser misericordiosos.

La tentación y la práctica habitual de la sociedad es tratar como te han tratado. Pero entonces si te han tratado mal y devuelves ese mal ya no estas siendo misericordioso, no estas perdonando y estas midiendo erróneamente y, la consecuencia es que te medirán con la misma medida.

Lo que nos dice Jesús es que tenemos que tratar a los demás como Dios nos trata a nosotros, y si Dios es todo Él misericordia y amor, nosotros tenemos que tratar y actuar con misericordia y amor.

¿Cómo podemos “conseguir” ser misericordiosos?

La fórmula está también en las palabras del evangelio: no juzgar, no criticar, no condenar; el Señor no es un Dios justiciero, no está contando y anotando las veces que le fallamos, ni está atento a nuestras acciones, pensamientos o palabras para pillarnos. Si fuera así ¿dónde estaría su misericordia?

Lo que nos pide es que seamos misericordiosos como él lo es con nosotros, que perdonemos siempre como él perdona, que nos demos a los demás como él nos entregó hasta la muerte en la Cruz a su Hijo.

La consecuencia será la medida con la que nosotros hayamos medido; si hemos sido misericordiosos, generosos, perdonamos y nos entregamos a los demás con amor; con el mismo amor que él se entregó para salvarnos; seremos compensados con la misma medida, recibiremos el amor y la misericordia del Padre, o incluso con una medida muy superior a la que hayamos utilizado nosotros.

Señor, en este tiempo de cuaresma te pedimos que nuestro corazón se abra completamente a comprenderte y  seguirte; enséñanos a amar, perdonar y servir a los hermanos, a vivir en comunidad y fraternidad.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

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